Eva Violán

NINGUNA DIFERENCIA

Apoyada en la barra de la cocina hundía la bolsita de té
en la taza llena de agua caliente.
Fuera llovía con rabia,
casi como la que había sentido yo al perderte,
casi tan fuerte como mi nostalgia que ansiaba tu piel
y el eco de tu risa.
Hubiera dado lo que fuera
por volver a tenerte a mi lado.
Hubiera firmado un te quiero
para toda la vida…
Cuando abriste la puerta de casa
y hallé en tu mirada un lo siento,
tan ahogado como las calles
en aquella tarde de lluvia,
tan perdido como yo sin ti…
nos abrazamos como los mares que se juntan
y quedó la bolsita de té a la deriva.
Nos besamos recuperando los besos pendientes,
y me hundí en tu pecho con el placer de recuperar
lo que creí que había perdido.
Latiendo al compás de tu alma
que es la verdadera dueña de mis sentidos.
Hubiera salido corriendo
a parar un segundo el mundo para ti,
y dejar flotando por un momento
las miles de gotas en el aire,
para mostrarte que cada una es
lo intangible de mi amor por ti,
y asimismo infinito.
Y que en el pequeño matiz
de que tú no eres él sino ella,
no hay ninguna diferencia.

Eva Violán

2 comentarios

  • La cuestión es: ¿Por qué no podemos tener esas experiencias tan maravillosas con todas las personas, con todo lo que nos rodea? Hemos de ser sensibles a lo que nos gusta, lo bonito, pero también a lo que no nos gusta, lo que nos parece feo. Si no estamos reproduciendo el mundo que tanto detestamos y rechazamos: el centro de las ciudades con sus casas bonitas, que nos gustan, y la periferia con sus casas feas. Y con respecto a las personas, nos hacemos clasistas, racistas.

    • Estimado Toni Segarra,
      antes que nada me gustaría decirle que es un honor para mí poder intercambiar pensamientos con usted y descubrir que ha tenido interés en leer lo que he escrito.
      Aquí quise jugar a que el lector se sintiera identificado con el sentimiento para luego sorprender con que ella amaba a otra ella. Y se dieran cuenta que el amor es el mismo y no hay ninguna diferencia.
      Yo no soy una mujer capaz de sentir ese amor por otra mujer, pero lo comprendo porque sí he amado de ese modo.
      Resolví en mi interior que amar es amar y me parece hermoso en todas sus versiones.
      Las emociones son la patria de todo ser humano.Los contextos donde se producen son simples decorados. Para mí son siempre bellos.
      Ojalá todos comprendieran y aceptaran a los demás.

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