Eva Violán

BESOS

Besos.

Son tuyos los que nunca di,
me endeudo para el resto de los besos.

Los sonoros, los de pompa, los chiquitos y también los de sabores.
Todos mis besos te los debo desde ahora.

Podría quedarme con alguno, pero si te digo la verdad, no me beso.
Son ese tipo de cosas que uno tiene para dar, y que de nada sirven para sí.
Un beso de fresa nunca podré saborearlo si me lo quedo para mí.
Son tuyos.

Tengo pensado dártelos poco a poco, cada día, a cuenta gotas.
Algunos los verás venir pero otros serán sorpresa,
y otros, en cambio, ni sabrás que te los di.

Besos secretos en medio de la noche cuando te observo dormir, besos inciertos cuando me asaltan las dudas, besos de postre, de mousse, besos de calma y también los tengo de regaliz.

Besos de película, de los que llevan abrazos que te dejan sin aire,
besos con final feliz.

Tengo pensado ir dejándote caer besos de chocolate en las siestas, besos profesionales y de fiesta en el jardín. Barbacoa de besos.

Besos que no podrás olvidar y tantos que no puedas recordarlos.

Besos acariciados, milimétricos, y también de altura,
besos verdes con olor a hierba, besos de nieve mullida,
y de almohada con plumas.

Besos de arena de playa, de sal, de agua. Besos húmedos y de desierto, de desconcierto
y musicales, porque pienso bailar contigo dándote besos, porque tengo planeado besarte hasta rabiar.

Ramillete de besos, jarrones de besos, universo de besos tengo para ti.
Un sin fin de besos,
besos sin fin.

Besos con eco en medio de la cueva, besos rayados en el tronco del árbol, mil besos, millones, cientos. Tropecientos besos te quedan de mí.

Besos limpios, de jabón, besos con soltura también de miedo y de los que sorben lágrimas, porque eso es vivir.

Viviré para darte besos, sobre todo de los que no den ganas de morir, besos eternos, infinitos de los que enreden, y encrespen tu tacto, que te hagan sentir, sentidos besos y también besos sin sentido.

Mis labios son de tu piel, de tus besos, desde anteayer y para siempre.

Ciertos besos pondrán punto y aparte, y otros irán más allá, dirán cosas que con palabras no basta, que no entienden de límites, que no tienen fronteras, besos en la frente de paz y en la punta de la nariz.

Besos de lagos tranquilos, de verdades como humos, besos mágicos, de atardeceres de verano, de isla;
besos volados con pañuelo desde el barco, besos de andén y de metro.

Besos de ciudad, trenes cargados de besos.

Besos inteligentes, proporcionados, también los habrá asustados, de los que no sabrán el rumbo, de los naufragados, pero siempre supervivientes de esta vida de besos que te debo,
porque quiero,
porque te quiero,
porque te beso mucho más de lo que imaginas.

Te beso mucho, amor.

Eva Violán

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